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domingo, 28 de abril de 2013

ARAÑA





En el centro
de la noche
entre
 una constelación
de polvo:
 teje su propia luz 

                                      (publicado en revista ULRIKA 48, 2013)


 

lunes, 3 de diciembre de 2012

EL PÁJARO (Ocatvio Paz)





Un silencio de aire, luz y cielo.
En el silencio transparente
el día reposaba:
la transparencia del espacio

era la transparencia del silencio.
La inmóvil luz del cielo sosegaba
el crecimiento de las yerbas.
Los bichos de la tierra, entre las piedras,
bajo la luz idéntica, eran piedras.
El tiempo en el minuto se saciaba.
En la quietud absorta
se consumaba el mediodía.

Y un pájaro cantó, delgada flecha.
Pecho de plata herido vibró el cielo,
se movieron las hojas,
las yerbas despertaron...
Y sentí que la muerte era una flecha
que no se sabe quién dispara
y en un abrir los ojos nos morimos.


viernes, 13 de enero de 2012

CABALLO BLANCO

Del noreste trotando
viene un caballo blanco.
Su silla vacía
cruzada está por dos flechas.
Suponemos muerto
al jinete,
ya que lo fue su comandante
en una reciente
medianoche.
Caótica esta contienda
fábrica de desaparecidos.
Inválidas las lágrimas
para evitar el sesastre.

DU FU

miércoles, 11 de enero de 2012

EPITAFIO DE UN PERRO CALLEJERO


Aquí descansa un guerrero de las calles
esquivó los carros con gran habilidad
y aguantó el dolor por las piedras que le arrojaron
Tuvo tres nombres (el último fue negro)
En la noche que murió
abrazó la luna con sus patas heridas


Yonny Vanegas



(publicado en Poesía al PARK WAY,15 de abril de 2005,
alcaldía local de teusaquillo)

jueves, 7 de enero de 2010

PÁJARO DE LUZ




Un pájaro
de luz
teje en mí adentro
un nido blanco

y allí anida
allí palpita
como una nube


YONNY VANEGAS




(publicado en GOLPE DE DADOS, Julio- Agosto 2008, Concurso nacional de poemas sobre los animales Casa de poesía silva.)

martes, 3 de junio de 2008

(GALERIA DE POESIA SOBRE ANIMALES)



RÉQUIEM DE LA MARIPOSA MUERTA

Sucio fue el día de la mariposa muerta.
Acerquémonos
a besar la hermosura reventada y sagrada de sus pétalos
que iban volando libres, y esto es decirlo todo, cuando
sopló la Arruga, y nada
sino ese precipicio que de golpe,
y únicamente nada.
Guárdela el pavimento salobre si la puede
guardar, entre el aceite y el aullido
de la rueda mortal.
O esto es un juego
que se parece a otro cuando nos echan tierra.
Porque también la Arruga...
O no la guarde nadie. O no nos guarde
larva, y salgamos dónde por último del miedo:
a ver qué pasa, hermosa.
Tú que aún duermes ahí
en el lujo de tanta belleza, dinos cómo
o, por lo menos, cuándo.
GONZALO ROJAS, De Oscuro, 1977.

 

 

VACA


Se tendió la vaca herida;
Árboles y arroyos trepaban por sus cuernos.
Su hocico sangraba en el cielo.

Su hocico de abejas
bajo el bigote lento de la baba.
Un alarido blanco puso en pie la mañana.

Las vacas muertas y las vivas,
rubor de luz o miel de establo,
balaban con los ojos entornados.

Que se enteren las raíces
y aquel niño que afila su navaja
de que ya se pueden comer la vaca.

Arriba palidecen
luces y yugulares.
Cuatro pezuñas tiemblan en el aire.

Que se entere la luna
y esa noche de rocas amarillas:
que ya se fue la vaca de ceniza.

Que ya se fue balando
por el derribo de los cielos yertos
donde meriendan muerte los borrachos.

Federico García Lorca



AL COYOTE
Durante siglos la infinita arena
De los muchos desiertos ha sufrido
Tus pasos numerosos y tu aullido
De gris chacal o de insaciada hiena.
¿Durante siglos? Miento. Esa furtiva
Substancia, el tiempo, no te alcanza, lobo;
Tuyo es el puro ser, tuyo el arrobo,
Nuestra, la torpe vida sucesiva.
Fuiste un ladrido casi imaginario
En el confín de arena de Arizona
Donde todo es confín, donde se encona
Tu perdido ladrido solitario.
Símbolo de una noche que fue mía,
Sea tu vago espejo esta elegía.
Jorge Luis Borges

MARIPOSA DE OTOÑO
La mariposa volotea
y arde -con el sol- a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja: que la mece.

Me decían: -No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasò el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: -No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.

Se va la manò que te induce.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasò la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Su lengua tibia me rodea.
También me dice:-Te parece.

La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.
Pablo Neruda

LA MARIPOSA
Sobre una calavera de mono
Se ha posado un monumento
La mariposa
José Manuel Arango

PÁJARO

En el aire
hay un pájaro
muerto;
quién sabe
adónde iba
ni de dónde ha venido.
¿Qué bosques traía,
qué músicas deja,
qué dolores
envuelven
su cuerpo?
¿En cuál memoria
quedará
como diamante,
como pequeña hoja
de una selva
desconocida?
Pero en el aire
hay un patio
y una pradera,
hay una torre
y una ventana
que no quieren morir
y están prendidos
de su cola
larga de norte a sur.
En el aire
hay un pájaro muerto.
No sabrá de la tierra
ni de esta mancha
que todos llevamos,
de las máscaras
que lapidan,
de los bufones
que hacen del Rey
un arlequín perdido.
¿Quién lo guarda,
quién lo protege
como si fuera
la mariposa angélica?
Pájaro muerto
entre el cielo y la tierra
Guiovani Quessep